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viernes, 11 de julio de 2014

¿Quiénes son las personas que pueden caer en la adicción del phubbing?¿cuáles son las causas?

Nuestras propias necesidades sociales son las que nos llevan a buscar maneras más eficaces de comunicación. Al estar en una sociedad de la información, han proliferado muchas tecnologías que han hecho desaparecer muchas. Sin embargo no es un secreto que muchas de las nuevas tecnologías tienen características que pueden causar adicción y dependencia. Como los smartphones que satisfacen las necesidades sociales muy requeridas por las personas; o los videos juegos que están orientados a brindar entretenimiento. Si bien es cierto que la gran disponibilidad que se vive hoy en día hacia a la tecnología genera que todo el mundo se encuentre en situación de riesgo de adicción, existen factores que influyen a que unos sean más susceptibles que otros. Factores que van desde la educación hasta edad tienen un grado de influencia en el desarrollo de estas conductas.
La edad ha demostrado ser un factor muy influyente. Es más común ver a jóvenes con tecnologías del siglo XXI que a adultos, inclusive son más frecuente los casos de tecno dependencia en jóvenes que en adultos. Si bien el grado de  madurez ayuda a los más adultos a no caer en este tipo de conductas dependientes, también hay que recordar que debido al acelerado desarrollo tecnológico muchas personas no logran adaptarse del todo a los nuevos “aparatos” que van apareciendo, con lo cual son adoptados con mayor facilidad por las poblaciones más jóvenes que son más receptivos a lo novedoso, como lo demuestra un el estudio de Aula Virtual, publicado en la Republica (9 de marzo, 2012) “83% de jóvenes limeños pertenece a alguna red social”. Pero tampoco hay que olvidar las incesantes campañas publicitarias de las grandes compañías que se orientan más a la población joven.
Sin embargo la edad no es un factor determinante. No todos los jóvenes desarrollan conductas dependientes hacia las nuevas tecnologías e incluso existen algunos adultos que si las desarrollan. Hay que recordar que el ambiente en que un individuo se desarrolla muchas veces determina su comportamiento. Los jóvenes que se encuentran en situación de riesgo son aquellos que han crecido en un ambiente familiar poco propicio para su desarrollo o falto de un adecuado nivel comunicativo, suelen poseer una baja autoestima y tienden a huir de un mundo adulto que les resulta hostil, refugiándose en las nuevas tecnologías. Este refugio es una alternativa para muchos jóvenes, que al llegar a su adolescencia, una etapa muy inestable en la vida de un humano, empiezan a desarrollar esos hábitos. Naturalmente a medida que se va creciendo estos comportamientos pueden desaparecer o perpetuar hasta el punto que se necesite de la ayuda  de un profesional dependiendo de la personalidad y fuerza de voluntad que posea la persona.

¿Cuáles son las consecuencias del phubbing?

Según Luengo (2013) Uno de los riesgos de sobre uso de los móviles, es la adicción sobre todo entre los jóvenes y adolescentes. El uso del móvil puede generar ansiedad, trastornos del sueño y provocar dependencia.
Según Anthony Giddens en Un mundo desbocado (1999) citado por Luengo (2013) “La adicción entra en juego cuando la elección, que debiera estar impulsada por la autonomía, es trastocada por la ansiedad”.
El Phubbing se está convirtiendo en un problema social, que como todo acontecimiento trae sus consecuencias, como los divorcios, separaciones, pérdida de grandes amistades, alejamiento de la familia, falta de comunicación con los hijos, inclusive estas mismas consecuencias pueden traer problemas más complejos como ser víctima de pedófilos, depredadores sexuales, extorsionadores, asistir a eventos donde se comercialice libremente la drogas, etc. Esas clases de personas buscan como víctimas a personas que paran mucho tiempo en el internet y conectados a redes sociales, porque son los más vulnerables y eso sin hablar por rango de edades.
Este fenómeno del Phubbing puede traer como consecuencia reducir  las relaciones sociales al intercambio de mensajes virtuales. Otras consecuencias que nos puede llevar la práctica de este fenómeno es la falta de aprendizaje en las escuelas y universidades, falta de atención en horas de clase, problemas de visión ya que al estar pendiente y conectado todo el día, al celular, o cualquier tipo de aparato tecnológico, esa luz que estos poseen afecta nuestra visión que no puede estar todo el día en contacto de una máquina y que necesita descansar.


¿Que efecto tiene el pubbing en la conducta de los jovenes?
 Las consecuencias que puede traer consigo en la conducta de los jóvenes dependen del grado en el que se encuentre. No es raro ver haya personas con  Smartphones que logren desprenderse de sus celulares cuando hay una actividad más importante, mientras que otras simplemente no los dejan por ninguna razón. Para los casos más graves se puede estar hablando de una adicción y por lo tanto de una enfermedad psicológica que trae consigo cambio en el comportamiento de la persona.
Como toda en adicción, la tecno dependencia genera una pérdida de la realidad. Esto quiere que se prioriza tiempo a utilizar el celular y se deja lo demás de lado, ya sea trabajo, familia u otras actividades. Según Young (1999) citado por Castellana Rosell et. Al. (2007). “Todo gira en torno a la realidad virtual. La red domina su vida con una total focalización atencional. Todo esto trae consigo efectos perjudiciales graves como escolar, abandono de estudios, y se puede producir pequeños hurtos, aparecen pequeños sentimientos de culpa, etc.” Un claro ejemplo son las familias que en lugar de entablar una conversación en la mesa prefieren “chatear” por sus teléfonos celulares. Pero como se mencionó anteriormente todo depende del grado de adicción en el que se encuentre. Esto quiere decir que a mayor grado mayor son las consecuencias, en especial cuando chocan con la realidad de nuestra vida diaria.
Es un hecho que en muchos casos esto puede llevar a que la persona desarrolle problemas con su entorno y de cómo se relaciona con él. Una actitud retraída hacia los demás puede ser interpretada como abandono o desinterés lo cual va desgastando las relaciones. Al igual que en los casos cuando un esposo  trabaja demasiado dejando de lado a su familia, generando  un alejamiento en la relación con ellos (pérdida de confianza y afecto), sucede lo mismo con los jóvenes. Muchas amistades físicas se van perdiendo, incluso hay muchos que no se sienten igual hablando con la misma persona cara a cara  que atreves de una red social. Si bien lo usual no es una situación tan crítica (mayormente es una simple discusión de si puede dejar el celular y hablar), el riesgo de pérdida de sociabilidad es muy preocupante pues puede traer consecuencias muy graves a lo largo de su vida.

Esta dependencia hacia la tecnología trae consigo ansiedad en la persona. Esto se evidencia al momento que se debe hacer otras actividades. La persona se siente incómoda por no poder mirar su celular pues su dependencia lo lleva a priorizar esta actividad sobre las demás. Muchas veces esa ansiedad se puede manifestar de diversas formas. La falta de sueño es muy común cuando alguien presenta un tipo de adicción. La irritabilidad causada por el estrés también es muy frecuentes. Esto influye en el desenvolvimiento  de la persona y también en su salud.

¿El phubbing en el futuro  será una amenaza para la sociedad?
El pubbing si será una amenaza para nuestra sociedad. Según la investigación de aula virtual, publicada en La República (9 de marzo, 2012).
Si bien, Facebook es la red social preferida, los jóvenes de NSE´s más bajos mencionaron otras redes con funcionalidades no encontradas en Facebook. Valoraban: poder personalizar con colores, tipos de letras, audios, etc. el perfil en Hi5; la posibilidad de recibir votos por sus fotos en Quepasa.com; la facilidad para conocer gente nueva en Badoo; etc. Entre los jóvenes de NSE’s más altos aparecieron plataformas como Tumblr o Flickr.
El Phubbing se ha convertido en un fenómeno que ha tomado alcances internacionales, que ha venido al Perú y que poco a poco se está convirtiendo en una tendencia en nuestra sociedad.
Ricárdez (2013) señala que “Para los jóvenes, el celular forma parte de su estilo de vida, crece su obsesión por revisarlo a cada rato y esto incrementa el Phubbing”.
El Phubbing se da a notar más en adolescentes de entre 13 a 18 años, aunque en general también lo pueden practicar los adultos y muy poco la gente de tercera edad.
Según Bustamante (2013) citado por Marcelo Bellucci (2013). “La sensación del Phubbing es descrita como un impulso que no se puede controlar, bajo la promesa mental de que la persistencia en la tarea va a otorgar otro rédito. Esto deja al otro en un lugar de espectador que es muy ingrato. El que lo efectúa, por lo general, se pone fastidioso cuando se lo hacen los otros, pero sin embargo, el joven no puede dejar de hacérselo a los demás”.
El nivel de  Phubbing en los jóvenes puede ser muy grande y va de la mano con la tecnodependecia y el nivel de tecnología que el joven pueda manejar. Hay muchos factores que hacen que la persona o joven tenga esas distracciones con su celular o con otros aparatos, desde una actualización de perfil, hacer un clic en la opción Me gusta, publicar un comentario en Twiter, responder un mensaje por WhatsApp, pedir vidas en juegos en línea como Candy Crush, o sacar algún tipo de foto, puede ser de un animal o de una comida en particular y compartirla en Instagram.
“El 87% de los adolescentes prefieren el contacto vía texto que cara a cara”
“Los restaurantes experimentan 36 casos de Phubbing en cada sesión de cena o citas en caso de los adolescentes y jóvenes, equivalente a permanecer solo 570 días mientras estás en compañía de otras personas” (Yáñez, 2013, párr.7).
Los jóvenes que pueden llegar a convertirse en phubers son en su mayoría personas que tienen ciertas dificultades para comunicarse con individuos reales o tengas problemas serios de concentración e imperactivismo.
Las ciudades en las cuales los jóvenes presentan más casos de Phubbing son Nueva York, Los Ángeles, Londres, París, Hong Kong, Sídney, Tokio, Seúl, Ciudad de México y Mumbai, en India, eso sin tomar en consideración a los países tercermundistas que también presentan grandes tendencias de Phubbing.



¿Cómo se puede evitar la ludopatía?

La forma de evitar que una persona desarrolle un comportamiento de perdida de control  ante los juegos de azar con apuestas económicas es educándola, previniendo y, en caso de que empiece, recibiendo tratamiento cuanto antes.

Como en cualquier conducta con implicaciones adictas, lo mejor seria  no empezar nunca a jugar. Son muy importante los mensajes que lo hijos reciben de sus padres sobre el juego. Si oyen decir constantemente que ganar es un premio y que podría resolver los problemas económicos, pueden estar sin quererlo, fomentando una conducta de dependencia del juego. Deben estar atentos a las frases como "si gano todos me admiraran”, “soy mejor porque e ganado", etc. El niño debe entender que el sigue siendo el mismo antes de ganar  y después de ganar y que mas que admirarle por ganar, sus amigos deberían admirarle por como a ganado, es decir ,porque ha sido un buen compañero porque se ha esforzado mas  y se a preparado mejor .

si ven que jugar apostando les gusta, déjenlo totalmente antes de que se convierta en un problema. No dude en consultar aun psicólogo sobre esa inclinación y recuerde que cuanto antes lo haga mejor.

También otra  mejor forma de prevenir la ludopatía es “contando contigo mismo” para afrontar el malestar. Muchas personas se inician en el juego patológico como otras en el alcohol u otras drogas; para superar situaciones emocionalmente negativas ante las que no disponen otro recurso de afrontamiento. De esta manera, y en un primer momento, el juego les hace olvidar su malestar. Lo usan como una pastilla contra el dolor. Poco a poco, las luces, los sonidos… los diferentes estímulos asociados al juego, les persiguen en su día a día, convirtiéndose en su principal fuente de dolor sin saber cómo apartarla de sus vidas.
Si crees que esto te ocurre a ti y que los juegos de azar te están enganchando es importante que seas tú mismo quien quieras no continuar haciéndolo. Piensa qué es lo que te ofrece el juego que no te brindan otras áreas de tu vida e intenta incorporar en tu día a día eso que te falta. Es posible que juegues porque te sientas solo, porque sea la forma de obtener algo positivo o para relajarte. Obtén ese objetivo de manera más saludable (apúntate a una actividad que te permita conocer gente, aprende técnicas para controlar el estrés, etcétera).
Si crees que existe una rutina que te lleva a jugar intenta cambiarla (por ejemplo, no vayas a desayunar a ese bar en donde siempre comienzas a jugar). También puedes controlar tu tendencia a jugar no llevando dinero suelto. Es bueno que comuniques tu preocupación a personas de confianza para que intenten apoyarte, así como aquellas personas que te acompañan en el juego para que no te animen a seguir haciéndolo, aunque en este último caso es preferible que, al menos hasta que hayas ganado un mayor autocontrol, intentes verles menos.
Finalmente, a nivel social sería bueno ejercer un control de la elevada exposición al juego (loterías, quinielas, etcétera), ya que muchas veces se transmite que sólo tiene éxito el que gana.




¿Cómo se puede ayudar a un ludópata?

Numerosas son las personas que sufren la siguiente situación dramática: un ser querido se encuentra poseído por una adicción y lejos de admitirla, la oculta, huye de la realidad y miente sistemáticamente a quienes le rodean. Transcurrido un tiempo y agravada la adicción el individuo decae física y mentalmente, se vuelve torpe, y pierde hasta la picaresca para mentir, encerrándose en su mundo. Además, suelen mostrar signos inequívocos de hallarse inmersos en problemas, tales como cambios en el carácter y necesidades económicas para financiar sus adicciones. Sucede principalmente con las drogas de cualquier tipo, el alcohol y el juego.
Debido a la temática de la que trata mi modesto espacio, voy a tratar de exponer qué pasos deben seguirse para intentar ayudar a un ludópata, dejando la drogadicción y el alcoholismo en manos de otras webs especializadas en las respectivas materias.
En primer lugar, habría que conocer cuáles son los orígenes de la enfermedad para atajarla de raíz. Por desgracia la ludopatía no tiene un origen concreto, sino que puede ser el fruto de una o varias causas, entre las que podríamos destacar:
 Propensión innata a comportamientos irracionales. Alteraciones neurológicas o genéticas.
- Vida aburrida, monótona y consiguiente necesidad de alguna vía de escape.
- Falta de cariño o afecto, sensación de soledad e igualmente, necesidad de vía de escape.
- Haber comenzado a jugar en determinado momento de forma fortuita y experimentado la sensación de que se puede ganar mucho dinero de esa manera.

Igualmente se deben conocer cuáles son los comportamientos típicos de una persona que puede ser ludópata. Pese a que ya los he tratado en alguna ocasión, vuelvo a enumerar alguno de ellos:
 Jugar para olvidar problemas.
- Jugar más tiempo del que se tiene planeado.
- Remordimientos después de haber jugado.
- Falta de control, imposibilidad de dejar de jugar. Inquietud e irritabilidad cuando intenta detener o interrumpir el juego.
- Necesidad de arriesgar importes cada vez superiores, generalmente para recuperar pérdidas.
- Ilusiones falsas de recuperar pérdidas pasadas.
- Preocupación sobre la forma de obtener dinero para financiar el juego.
- Pedir dinero prestado a familiares y/o amigos para jugar.
- Comisión de actos ilegales, fraude, engaño o robo, para obtener dinero destinado al juego.
- Alteraciones del sueño a causa del juego.
- Mentir de forma continuada y compulsiva como consecuencia del juego.
- Repercusiones en la vida afectiva o laboral.

Expuestos los posibles orígenes y síntomas, queda probablemente por tratar la parte más complicada del proceso. ¿Qué hacer para prestar ayuda? ¿Cómo prestarla de forma eficaz y efectiva? Según la clase de persona que se trate, puede entrañar mayor o menor dificultad e incluso en algunos casos podría llegar a ser imposible una reversión de la patología. De cualquier manera, considero que las pautas más adecuadas para prestar apoyo a un ser querido que se halle inmerso en el juego compulsivo podrían ser:

1- Tratar de informarle sobre su problema. Actuar con entereza, puesto que el jugador generalmente no tiene conciencia de las dimensiones de su problema. Se debe explicar al enfermo, con elementos objetivos, el estado real de la situación: las cantidades que se conoce a ciencia cierta que emplea en el juego, el tiempo que no está dedicando a los familiares, su irritabilidad o nerviosismo y por supuesto, las mentiras que se han contrastado.

2- Toda vez que quien trata de ayudar no dispone de formación ni conocimientos sobre la materia, debería optarse por la recomendación de acudir a un profesional o a una asociación de ayuda. Tarea complicada según el caso, al igual que la anterior, debido al negacionismo que experimentan la mayoría de afectados.

3- Restricción del dinero. Impedimento de acceso a tarjetas de crédito, cuentas bancarias, etc.

4- Incidir y actuar sobre la causa que pudo motivar su patología. Por ejemplo, si se estima que se ha podido deber a falta de ocio o incentivos, buscar alternativas durante el tiempo libre para que el enfermo intente “olvidar” su adicción y adopte nuevos hábitos.

5- Control de los lugares frecuentados y de la conexión a Internet si constara que el problema es con los casinos virtuales, mesas virtuales de poker, etc.


¿Cuáles son lo síntomas de un ludópata?

Las personas que sufren de ludopatía muchas veces se sienten avergonzadas y tratan de evitar que otras personas se enteren de su problema. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association) define a la ludopatía como el comportamiento que tiene cinco o más de los siguientes síntomas:
Cometer delitos para conseguir dinero para jugar.
Sentirse inquieto o irritable al tratar de jugar menos o dejar de jugar.
Jugar para escapar de los problemas o de sentimientos de tristeza o ansiedad.
Apostar mayores cantidades de dinero para intentar recuperar las pérdidas previas.
Perder el trabajo, una relación u oportunidades en sus estudios o en su carrera debido al juego.
Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
Hacer muchos intentos infructuosos por jugar menos o dejar de jugar.
Necesidad de pedir dinero prestado debido a las pérdidas ocasionadas por el juego.
Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero para sentir excitación.
Pasar mucho tiempo pensando en el juego, como recordar experiencias pasadas o formas de conseguir más dinero con que jugar.



¿Las personas ludópatas están aumentando?

Jugar no es malo. Más aún, el juego es parte del proceso de maduración y aprendizaje de las personas. El problema es cuando se convierte en un síndrome de dependencia conocido como ludopatía.
Se trata de una patología que desde 1992 es reconocida como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud.
El ludópata es aquella persona que tiene un impulso irreprimible de jugar, a pesar de ser consciente de las consecuencias personales, sociales y económicas de esa conducta.
Aunque no hay estadísticas oficiales al respecto, se estima que entre el 1% y el 3% de la población mundial es adicta al juego.
De esta población, entre 5 y 20 millones viven en América Latina.
"En Argentina, la ludopatía está creciendo muchísimo porque la oferta es impresionante. Hay bingos en todos los barrios. Es un negocio muy productivo para quien lo maneja", dijo Isabel Sánchez Sosa, directora y coordinadora de la Asociación de Jugadores Compulsivos de Argentina que fue creada hace 26 años, la primera en tratar esta enfermedad.


¿El selfie puede generara problemas mentales?

La usual conducta del “selfie” (autorretratarse con el móvil) y publicar las imágenes en las redes sociales puede generar problemas mentales, en caso de no obtener el reconocimiento del público, según advierte una especialista tailandesa.
"Prestar demasiada atención a las fotografías publicadas, controlando quién las mira o a quién le agrada o quién comenta, con la esperanza de lograr la mayor cantidad posible de 'me gusta' es un síntoma de que las 'selfies' están causando un problema", declara la especialista en salud mental, Panpimol Wipulakorn.
La aceptación social a través del “selfie” puede generar ciertos efectos dependiendo del individuo. Algunos se alegran al obtener unos cuantos “me gusta”, pero otros necesitan lograr todos los que pueden y se convierten en “adictos” a tal reconocimiento social.  
Los que no obtienen un resultado esperado, es decir una gran cantidad de “me gusta”, pueden dañar su confianza y crear pensamientos negativos hacia ellos mismos.
Esta moda también puede generar nervios, dudas y desdicha, efectos que podrían provocar paranoia, depresión, una personalidad susceptible y compartimientos celosos.  
Panpimol indica esta conducta impediría el crecimiento de los países en desarrollo, ya que la ausencia de confianza en los jóvenes originaría una generación “sin liderazgo” y sin “capacidad creativa e innovadora”.
Expertos sostienen que se pueden producir depresiones o paranoias sino se obtiene el reconocimiento del público.
La moda de autorretratarse con el móvil ("selfie") y colgar el resultado en la red puede acarrear problemas mentales, como depresiones o paranoia, si no se obtiene el reconocimiento del público, advierte una doctora tailandesa.

"Prestar demasiada atención a las fotografías publicadas, controlando quién las mira o a quién le agrada o quién comenta, con la esperanza de lograr la mayor cantidad posible de 'me gusta' es un síntoma de que las 'selfies' están causando un problema", declara la especialista Panpimol Wipulakorn, del departamento tailandés para salud mental.

La experta señala que tales comportamientos podrían derivar en problemas cerebrales en un futuro, especialmente aquellos relacionados con la falta de confianza hacia uno mismo.


¿Qué relación tiene el autoestima con el  selfie?

La seguridad y autoestima son cruciales en el desarrollo de las personas para alcanzar la felicidad y la satisfacción personal.
Su carencia, no obstante, causa nervios, dudas y la infelicidad del individuo, que podrían desembocar en problemas mayores como la paranoia, depresión, comportamientos celosos y personalidad susceptible.

"No creo que vaya a tener ningún problema en el futuro por compartir mis fotos con mis amigos. Siempre hace ilusión ver que a muchas personas les gusta lo que compartes en 'Facebook' o 'Instagram', pero a mí no me obsesiona", declara a Efe Sirirat Suakaewnoy, estudiante de comunicación en Bangkok.

El centro comercial "Siam Paragon", que a diario acoge a miles de locales y turista en Bangkok, se alzó este año con el galardón al lugar más popular entre los seguidores de la red social "Instagram", aplicación donde se cuelgan cada día más de 55 millones de fotos, por delante de Times Square, Disneylandia o la Torre Eiffel.

"Me parece divertido publicar fotos sobre cosas que me gustan, lugares que visito, mis almuerzos o el humor con el que me levanto por las mañanas", indica Nink Manadamrongthan, quien asegura sube entre una o dos fotos a diario a las redes sociales.

La palabra "selfie", que designa a la foto que nos hacemos y que habitualmente colgamos en las redes sociales, fue elegida como "palabra del año 2013" por los diccionarios Oxford de lengua inglesa, tras extenderse significativamente su uso.

Ya son célebres las "selfies" que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, junto a sus homólogos del Reino Unido, David Cameron, y Dinamarca, Helle Thorning, se tomaron durante el funeral del expresidente sudafricano y premio nobel de la paz, Nelson Mandela.

Otras personalidades de distintos ámbitos, como el cantante canadiense Justin Bieber, el futbolista brasileño Neimar o el actor estadounidense Tom Hanks, han posado y publicado numerosas fotos en sus perfiles de las redes sociales.

La experta tailandesa sostiene que, además de daños personales, las "selfies" también pueden lastrar el crecimiento de los países en desarrollo, porque la falta de confianza de los jóvenes puede crear una generación "sin liderazgo", de personas "simples" sin "capacidad creativa e innovadora".

Hábitos como atender a las personas u observar las cosas que nos rodean a diario, así como practicar deporte y actividades con familiares y amigos, como ir al cine o viajar, son algunas de las ideas aportadas por la doctora para combatir la adicción a las "selfies".


¿ Actualmente el uso del selfie a aumentado o a disminuido ?

En los últimos meses es probable que hayas oído hablar cada vez más de las “selfies” y no es de extrañar, pues los autorretratos están sin duda de moda. Tal y como lo define el diccionario Oxford, una “selfie” es “una fotografía que alguien se hace a sí mismo, normalmente con un teléfono inteligente o una cámara web, para colgarla en un foro o red social”. Esta palabra fue seleccionada por la institución como el término del año 2013, y es que según sus datos, el uso de la palabra ha aumentado entre los angloparlantes en un 17.000% en el último año.
Los “selfies” más sonados de los famosos han popularizado sobremanera este fenómeno en los últimos meses. Polémica fue la autofoto que se tomaron en el funeral de Nelson Mandela los dirigentes políticos Helle Thorning-Schmidt (primera ministra danesa), David Cameron (primer ministro británico) y Barack Obama (presidente de EE.UU.) en diciembre del 2013. Y parece que la Casa Blanca no está muy contenta con el último “selfie” del presidente, que se ha usado con motivos comerciales sin su consentimiento.
El mes pasado pudimos ver cómo Ellen DeGeneres protagonizaba el “selfie” más retuiteado de la historia, cuando en plena gala de los Oscars convocó a varios famosos para tomarse un autorretrato con ellos. La imagen alcanzó más de un millón de retweets en una hora, y actualmente lleva ya más de 3 millones.


¿Qué causa el selfie en la vida delas personas ?


"Las 'selfie' causan un impacto en la vida de cada individuo. Publicar fotos para buscar la aprobación de los colegas está en la naturaleza del hombre. Si la gente hace una cosa y logra una pequeña recompensa, volverán a repetir el acto", explica la doctora.

Sin embargo, esta recompensa que es lograr la aceptación social tiene diferentes efectos dependiendo de la persona: algunos se contentan obteniendo unos pocos "me gusta", mientras otros "necesitan" lograr todos los que puedan y se vuelven "adictos" a este reconocimiento social, desgrana Panpimol.

Aquellas personas que no logran la cantidad de apoyos esperados optarán por publicar una nueva instantánea, pero si la respuesta continúa siendo negativa podría dañar la confianza de la persona o crear pensamientos negativos hacia uno mismo.